El contrato para el
combustible de las turbinas de las aeronaves con base en la Comunidad Autónoma
queda desierto
Un F-18 del Ejército del Aire y del Espacio, en la Base Aérea de
Gando. / Andrés Cruz
Las Palmas de Gran Canaria 20 OCT 2026 22:00
Actualizada 20 OCT
2026 22:39
La guerra en Irán, en apariencia tan lejana, complica
la contratación del suministro de combustible para las aeronaves
militares con base en Canarias. El encarecimiento de los carburantes no solo
golpea el bolsillo de los conductores a la hora de repostar su vehículo.
También dificulta a las Fuerzas Armadas la renovación de sus contratos. La
incertidumbre sobre los precios y el riesgo de que el suministro deje de ser
rentable frenan a las empresas cuando se trata de presentar ofertas. Así, el
resultado de un conflicto que roza ya los ocho meses de duración es que el lote
destinado a abastecer de combustible las turbinas de los aviones y helicópteros
con base en el Archipiélago ha quedado desierto.
El contrato tenía un valor estimado de hasta 110
millones de euros, incluidas las posibles prórrogas, que permitían
prolongar el suministro hasta cuatro años. Moeve, que prestaba el servicio en
el anterior acuerdo marco, no presentó oferta para continuar. Y es que la
inquietud sobre la evolución del precio del combustible dificulta a las
empresas calcular los costes de un suministro a largo plazo. Pues bien, para
concurrir al concurso, deben comprometerse a abastecer a Defensa en unas condiciones
económicas determinadas, sin conocer cuánto pagarán por adquirir el
carburante durante la vigencia del acuerdo. Lo cierto es que, si el mercado se
encarece por encima de sus previsiones, –y por ahora no da motivos para no
pensarlo– y el contrato no permite trasladar ese incremento al precio de venta,
sus márgenes pueden reducirse o convertirse en pérdidas.
El lote de Canarias forma parte del
nuevo acuerdo marco de suministro de combustibles líquidos del Ministerio de
Defensa para todo el territorio nacional. La licitación se divide en once
lotes y alcanza un valor estimado de casi 1.500 millones de euros,
incluidas las posibles prórrogas. Defensa había previsto que el nuevo acuerdo
entrara en vigor el 1 de julio de 2026, pero su tramitación acumula retrasos
que se extienden ya hasta finales de octubre.
El lote de carburante sin empresa
adjudicataria tiene un valor de casi 110 millones de euros
El combustible de aviación concentra
parte de las dificultades. Ya en los últimos tres años, las Fuerzas Armadas han
tenido que modificar contratos para afrontar el incremento de los costes. Pero
es que el estallido de un nuevo conflicto en Oriente ha introducido un nuevo
foco de presión para el suministro de las Islas, ya condicionadas por su
situación ultraperiférica. Que el lote haya quedado desierto no implica que las
aeronaves militares estén ya sin combustible, por supuesto, pero obliga a
Defensa a resolver cómo garantizará su abastecimiento al término del
contrato anterior.
Además, estas dificultades coinciden con
un nuevo repunte del petróleo. El crudo vuelve a circular por el
estrecho de Ormuz, por el que antes del conflicto transitaba una quinta parte
del petróleo mundial, y los productores del golfo Pérsico recuperan
progresivamente sus exportaciones. Sin embargo, esa recuperación no se traduce
en una bajada de los precios. Según el informe de octubre de la Agencia
Internacional de la Energía, el encarecimiento del transporte marítimo, la
caída de las existencias de petróleo y el riesgo de nuevas interrupciones del
suministro mantienen la presión sobre el mercado. En este contexto, el barril
de Brent, la referencia europea, ronda los 111 dólares.
Todo ello ocurre, precisamente, en
Canarias, territorio estratégico por ser la frontera sur de Europa, y en pleno
contexto de tensión entre España y Marruecos. El país vecino acapara la
atención mediática tras lo sucedido en Ceuta, sin una solución aún sobre la
mesa, y por la carrera armamentística en la que se ha embarcado con el apoyo de
Israel en forma de suministrador. Porque si bien la modernización militar
del reino alauí no es novedad, en los últimos meses se han intensificado
sus capacidades para operar en las zonas situadas al este del llamado muro del
Sáhara, así como la incorporación de tecnología de origen israelí para ampliar
su nivel de actuación en el entorno de Canarias.
Precedente en la construcción
Las dificultades para encontrar
proveedores dispuestos a asumir estos contratos tienen un precedente en la construcción.
Desde 2021, la patronal del sector advierte de que el encarecimiento de los
materiales y de la energía deja desfasados los presupuestos de algunas obras
públicas antes de su adjudicación. Cuando los importes de salida no cubren los
costes previstos, las empresas renuncian a presentarse y los concursos quedan
desiertos.
El bloqueo del estrecho de Ormuz agrava
esa incertidumbre. Su impacto se extiende por toda la cadena productiva,
desde el transporte de los materiales hasta el gasóleo que consume la
maquinaria y la fabricación de los productos empleados en las obras. Las
variaciones de precios obligan a revisar los presupuestos con mayor frecuencia
y dificultan mantener una estimación de costes durante la tramitación de una
licitación.
Por eso, las constructoras reclaman
desde hace años que los presupuestos de los concursos se actualicen antes de
salir al mercado. El problema de fondo es similar al que afronta Defensa:
encontrar empresas dispuestas a comprometer un suministro o una obra cuando
resulta difícil prever cuánto costará cumplir el contrato.
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