jueves, 22 de octubre de 2026

La crisis del petróleo complica el suministro del Ejército en Canarias

 


El contrato para el combustible de las turbinas de las aeronaves con base en la Comunidad Autónoma queda desierto

 

           

                Un F-18 del Ejército del Aire y del Espacio, en la Base Aérea de Gando. / Andrés Cruz

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria 20 OCT 2026 22:00

Actualizada 20 OCT 2026 22:39 

La guerra en Irán, en apariencia tan lejana, complica la contratación del suministro de combustible para las aeronaves militares con base en Canarias. El encarecimiento de los carburantes no solo golpea el bolsillo de los conductores a la hora de repostar su vehículo. También dificulta a las Fuerzas Armadas la renovación de sus contratos. La incertidumbre sobre los precios y el riesgo de que el suministro deje de ser rentable frenan a las empresas cuando se trata de presentar ofertas. Así, el resultado de un conflicto que roza ya los ocho meses de duración es que el lote destinado a abastecer de combustible las turbinas de los aviones y helicópteros con base en el Archipiélago ha quedado desierto.

El contrato tenía un valor estimado de hasta 110 millones de euros, incluidas las posibles prórrogas, que permitían prolongar el suministro hasta cuatro años. Moeve, que prestaba el servicio en el anterior acuerdo marco, no presentó oferta para continuar. Y es que la inquietud sobre la evolución del precio del combustible dificulta a las empresas calcular los costes de un suministro a largo plazo. Pues bien, para concurrir al concurso, deben comprometerse a abastecer a Defensa en unas condiciones económicas determinadas, sin conocer cuánto pagarán por adquirir el carburante durante la vigencia del acuerdo. Lo cierto es que, si el mercado se encarece por encima de sus previsiones, –y por ahora no da motivos para no pensarlo– y el contrato no permite trasladar ese incremento al precio de venta, sus márgenes pueden reducirse o convertirse en pérdidas.

El lote de Canarias forma parte del nuevo acuerdo marco de suministro de combustibles líquidos del Ministerio de Defensa para todo el territorio nacional. La licitación se divide en once lotes y alcanza un valor estimado de casi 1.500 millones de euros, incluidas las posibles prórrogas. Defensa había previsto que el nuevo acuerdo entrara en vigor el 1 de julio de 2026, pero su tramitación acumula retrasos que se extienden ya hasta finales de octubre.

El lote de carburante sin empresa adjudicataria tiene un valor de casi 110 millones de euros

El combustible de aviación concentra parte de las dificultades. Ya en los últimos tres años, las Fuerzas Armadas han tenido que modificar contratos para afrontar el incremento de los costes. Pero es que el estallido de un nuevo conflicto en Oriente ha introducido un nuevo foco de presión para el suministro de las Islas, ya condicionadas por su situación ultraperiférica. Que el lote haya quedado desierto no implica que las aeronaves militares estén ya sin combustible, por supuesto, pero obliga a Defensa a resolver cómo garantizará su abastecimiento al término del contrato anterior.

Además, estas dificultades coinciden con un nuevo repunte del petróleo. El crudo vuelve a circular por el estrecho de Ormuz, por el que antes del conflicto transitaba una quinta parte del petróleo mundial, y los productores del golfo Pérsico recuperan progresivamente sus exportaciones. Sin embargo, esa recuperación no se traduce en una bajada de los precios. Según el informe de octubre de la Agencia Internacional de la Energía, el encarecimiento del transporte marítimo, la caída de las existencias de petróleo y el riesgo de nuevas interrupciones del suministro mantienen la presión sobre el mercado. En este contexto, el barril de Brent, la referencia europea, ronda los 111 dólares.

Todo ello ocurre, precisamente, en Canarias, territorio estratégico por ser la frontera sur de Europa, y en pleno contexto de tensión entre España y Marruecos. El país vecino acapara la atención mediática tras lo sucedido en Ceuta, sin una solución aún sobre la mesa, y por la carrera armamentística en la que se ha embarcado con el apoyo de Israel en forma de suministrador. Porque si bien la modernización militar del reino alauí no es novedad, en los últimos meses se han intensificado sus capacidades para operar en las zonas situadas al este del llamado muro del Sáhara, así como la incorporación de tecnología de origen israelí para ampliar su nivel de actuación en el entorno de Canarias.

Precedente en la construcción

Las dificultades para encontrar proveedores dispuestos a asumir estos contratos tienen un precedente en la construcción. Desde 2021, la patronal del sector advierte de que el encarecimiento de los materiales y de la energía deja desfasados los presupuestos de algunas obras públicas antes de su adjudicación. Cuando los importes de salida no cubren los costes previstos, las empresas renuncian a presentarse y los concursos quedan desiertos.

El bloqueo del estrecho de Ormuz agrava esa incertidumbre. Su impacto se extiende por toda la cadena productiva, desde el transporte de los materiales hasta el gasóleo que consume la maquinaria y la fabricación de los productos empleados en las obras. Las variaciones de precios obligan a revisar los presupuestos con mayor frecuencia y dificultan mantener una estimación de costes durante la tramitación de una licitación.

Por eso, las constructoras reclaman desde hace años que los presupuestos de los concursos se actualicen antes de salir al mercado. El problema de fondo es similar al que afronta Defensa: encontrar empresas dispuestas a comprometer un suministro o una obra cuando resulta difícil prever cuánto costará cumplir el contrato.


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